Historia

Nos remontamos al siglo XVI en el que la tierra de Cáceres comprendía un extenso territorio, bajo jurisdicción real creado por la corona Leonesa, en él se ubicaban la Villa de Cáceres y un conjunto de aldeas, dependientes de su jurisdicción entre las que se encontraba la aldea de Torrequemada. El núcleo de las primeros pobladores, se formó con los soldados de las huestes conquistadoras, entre las cuales se hizo el primer reparto de tierras, con el carácter de propiedad plena, para ello se dividió el territorio en sexmos, y al frente de cada uno se nombró un sexmero, que se erigía en portavoz de los intereses ante el Concejo.
Los informes enviados a la Audiencia de Extremadura por los núcleos de la Tierra, señalan como rasgos estructurales mas importantes los siguientes:
Los efectivos humanos oscilaban entre los 90 de 1532 a las 148 de 1591. En cuanto al clima la tónica mas generalizada es la sequía o las lluvias a destiempo. La estructura económica aparece vertebrada hacia la agricultura de forma casi exclusiva, alcanzando menor relevancia otros sectores. En cuanto a las relaciones comerciales, las de compra-venta, apenas tiene protagonismo en Torrequemada.
En el Año de 1791 la aldea de Torrequemada perteneciente a la Villa de Cáceres, de la cual está a tres leguas se halla situada al pie de un cerro de peñas. Sus casas no forman calles por la disposición que tienen, confinando por oriente con dehesa de Don Gonzalo de Ulloa, vecino de Cáceres; al mediodía con la Zafra; al poniente con Torreorgaz y la dehesa de Valhondo, propia del duque de Abrante; al norte con Suerte de Sande, sita en el Término de Cáceres; entre norte y poniente, con Guargúera, del marqués de Torreorgaz, de cuya Villa está media legua, y otra media del lugar de Sierra de Fuentes, hacia el oriente; de Torremocha, legua y media y de Albalá dos.
Su jurisdicción es pedánea, residiendo la ordinaria en los jueces de Cáceres. El número de vecinos es de ciento ochenta y ocho, sin que resida noble alguno; dedicado la mayor parte de sus vecinos a la labranza, otros jornaleros y pastores, a excepción del herrero. Los jornaleros trabajan todo el día en tiempo de sementera, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, ganando por arar veinticinco reales al mes y de comer y en la siega seis, no advirtiéndose vicio que los distraiga de su trabajo, siendo su única diversión en los días festivos, el baile.
La Iglesia, de arquitectura gótica, está empezada y sólo su capilla mayor concluida, compuesta de tres cuerpos con columna. En ella se venera a San Esteban, Patrón del pueblo.

Iglesia de San Esteban

Iglesia de San Esteban

En Torrequemada cabe destacar su torre que fue quemada en las guerras civiles de la Baja Edad Media. Actualmente se encuentra en estado ruinoso, pero refleja la grandeza señorial de otra época.

Restos de La Torre

Restos de La Torre

Pero nuestra mayor joya arquitectónica es la Ermita de Nuestra Señora del Salor situada a unos dos Km. del pueblo. Es una hermosa y evocadora fábrica mudéjar con resonancias templarias en la que todavía se contemplan los dibujos geométricos de sus muros que no ha logrado borrar el paso del tiempo. Durante siglos recibió culto una imagen, destruida por las francesas tropas Napoleónicas en la guerra de la Independencia. Se trata de una de las ermitas más visitadas de la comarca, puesto que es el lugar donde varios municipios de la zona celebran cada año sus romerías.

Ermita Nuestra Señora del Salor

Ermita Nuestra Señora del Salor

Para los amantes de las aves y de la fauna en general también pueden disfrutar de un lugar único amparado bajo la figura de Zona Especial de Protección de Aves: Los Llanos de Cáceres. Se trata de una llanura pseudo esteparia y con matorrales donde campan a sus anchas especies como la avutarda, el sisón, el alcaraván, las cigüeñas … que se ven acompañadas de aves rapaces como el alimoche, el águila culebrera y perdicera, el aguilucho cenizo, el cernícalo primilla, los milanos real y negro…